Mensaje personal

Crecí en la Argentina en el seno de una familia cariñosa que se caracterizó sin embargo por  tener una historia de duelos múltiples. Añadido a esto fue la inmigración de Italia por parte de la familia de mi padre.

He ido varias veces a visitar a Morano Calabro y Castrovillari, las ciudades de Calabria, de donde la parte italiana de mi familia procedía. Hay allí una fantástica combinación de arquitectura medieval y bellos paisajes. Me encanta Italia y he estado allí muchas veces.

Mis padres eran anarquistas de clase obrera y mi padre un sindicalista muy conocido en su época. Era un hombre autodidacta que llegó a ser autor, profesor e historiador del gremialismo en América Latina. Era un hombre muy ético, honesto y amable que abogaba por la libertad política y la justicia social. Yo he adoptado plenamente los principios de mis padres a favor de la libertad política y la justicia social.

No voy a decir más sobre mi historia personal y familiar. Todo lo que puedo decir es que como cualquier otro ser humano, he sufrido pérdidas y separaciones, he disfrutado de la vida con alegría y he tenido también momentos de tristeza y desesperación. En condiciones de adversidad he pedido ayuda. Tengo tres hijos adultos que están mentalmente sanos y emocionalmente estables, así que siento que he hecho un buen trabajo como padre y hombre de familia.

Me formé como médico en la ciudad de Rosario (Argentina). Allí la medicina se entrelazaba con la psicología psicoanalítica. Como estudiante de medicina me uní a un grupo de estudio sobre medicina psicosomática de los cuales el Dr. Isaac Abecasis fue un distinguido pionero. También en esa ciudad comencé mi primer análisis personal.

En los primeros años de mi carrera médica adquirí experiencia en anatomía patológica (hacía biopsias y autopsias). Al principio, trabajé en el Hospital Carrasco de Rosario. 

 

También aprendí a tocar el violín y el violonchelo y formé la Orquesta de Cámara de Rosario, bajo la dirección de Guillermo Scarabino. Esa orquesta no existe más, pero me dejó un hermoso recuerdo, ya que éramos un grupo de jóvenes con poca experiencia pero muchísimo entusiasmo y amor por nuestros instrumentos.

 

En ese momento yo no estaba seguro si debía dedicar mi vida a la música, la anatomía patológica o la psiquiatra. Al final opté por esta última carrera. Trabajé en psiquiatría en el Hospital Provincial de Rosario.

También me entrené en psicología social en la escuela de Pichón Riviere y en psicodrama. Así mismo tuve mi primera experiencia como paciente de psicoterapia psicoanalítica.

Siempre he estado interesado en el psicodrama. El psicodrama es un método de psicoterapia de grupo desarrollado por Jacob Moreno (1889 - 1974). Los participantes no sólo hablan de su temática personal sino también la actúan, como en un teatro. Algunas sesiones pueden ser muy emotivas y artísticas.

Ciertamente, el psicodrama es una poderosa herramienta terapéutica. A lo largo de los años he asistido a los talleres conducidos por psicodramatistas famosos de diferentes países (incluyendo a Ann Ancelin Schützenberger, Marcia Karp, Hernán Kesselman, Gretel Leutz, Zerka Moreno, Jaime Rojas Bermúdez y Mónica Zuretti por nombrar sólo a algunos).

Yo mismo he dirigido grupos de psicodrama, con poblaciones clínicas mixtas, como así también con psicóticos en hospitales. También coordiné un grupo en Milán (Italia) con una composición constante a lo largo de un período de 8 años, en la que combiné el modelo grupo-analítico con psicodrama, psicodanza, técnicas corporales y otras formas de expresión creativa.

Por otra parte me interesaba la vida comunitaria y visitaba regularmente la Comunidad del Sur de Montevideo (Uruguay). Este era un grupo de socialistas libertarios que manejan una cooperativa, un taller de imprenta y una editorial, compartiendo su vida cotidiana según  principios de igualdad y apoyo mutuo. El grupo, fundado en la década de 1950, todavía existe en sus vestigios, ya que su apogeo pasó hace mucho tiempo. También he realizado visitas cortas a otras comunidades en Argentina, Bélgica, Inglaterra, Italia, Suecia y los Estados Unidos.

En los años setenta visité comunidades terapéuticas y hospitales psiquiátricos en España, Italia y Suiza. Me interesé particularmente por un movimiento conocido como  "Psiquiatría Democrática", que fue iniciado por Franco Basaglia en Italia. El propósito de este movimiento fue luchar contra el estigma social, el aislamiento social y la falta de poder que sufren las personas diagnosticadas como enfermos mentales, promoviendo reformas progresistas en los servicios de salud mental.

Más tarde, tuve la suerte de trabajar en el Hospital Shenley (ahora clausurado), que en aquel momento era un hospital psiquiátrico de avanzada. Fue diseñado según un sistema de “villas”, siendo éstas pequeños pabellones esparcidos en un amplio y hermoso entorno de zonas verdes. Cada villa tenía su propia modalidad de tratamiento y tipo de pacientes que recibía: admisión,  psicoterapia, psicogeriatría, etc.  La psicoterapia psicoanalítica, la terapia de familias y el psicodrama fueron parte del repertorio de intervenciones terapéuticas. Algunas villas operaban como comunidad terapéutica.


Algunos psicoanalistas muy conocidos en aquellos tiempos  trabajaron  en Shenley. Se realizaban reuniones científicas en las cuales disertaron  psicoanalistas y psicoterapeutas de primera línea, como Anna Freud y Heinz Wolff. Un miembro importante del equipo fue Desmond Bardon (1913 - 1999), quien teniendo un marcado interés por la psicosis puerperales y la depresión  creó la primera unidad de madres y bebés del Reino Unido. Cuando una madre que tenía un bebé requería hospitalización se internaban a ambos, para no interrumpir su relación de apego.

 

También David Cooper (1931 - 1986), un teórico de nota y líder de la llamada “antipsiquiatría” dirigió la famosa "Villa 21". La antipsiquiatría, un movimiento que en la actualidad solo tiene un significado histórico, atacaba a la psiquiatría convencional principalmente por utilizar categorías diagnósticas que estigmatizan y por ignorar el hecho de que en muchos casos el malestar de un individuo refleja la disfuncionalidad de su familia. Cuando llegué a Shenley, Cooper ya se había ido pero dejó su influencia en la cultura del hospital. Shenley fue uno de los primeros hospitales en el Reino Unido que luchó contra el estigma de ser un enfermo mental.


Como médico en Shenley, tuve que ejercer la medicina general (ya que tuve que llevar a cabo una evaluación médica de cada ingreso y actuar como un médico de cabecera cada vez que un paciente psiquiátrico desarrollaba una enfermedad física). Pero también adquirí experiencia en los campos de las psicosis, psicogeriatría (incluyendo demencias), la psiquiatría forense, trastornos de la personalidad, así como terapia individual, grupal, de pareja y de familia y visitas domiciliarias. No había área de psiquiatría de adultos en la que yo no participé. En Shenley había una cultura de trabajo en equipo y discutíamos los casos clínicos minuciosamente en las reuniones de nuestro equipo interdisciplinario.


Mientras trabajaba en Shenley, me dieron tiempo para asistir a sesiones de entrenamiento en psicoterapia de la Clínica Tavistock y al curso de formación del Instituto de Grupo-análisis. En Gran Bretaña, el Institute of Group Analysis es el principal proveedor de entrenamiento de terapeutas grupales. Ahí tuve la suerte de tener a Malcolm Pines, Skynner Robin y Dennis Brown como algunos de mis profesores. Como parte de mi formación fui paciente en un grupo de terapia que se reunía dos veces por semana, coordinado por Lionel Kreeger.


También participé en sesiones de grupo grande, coordinadas por Pat de Maré (1916 - 2008)), el fundador de este método. Estos son grupos formados por más de 25 miembros. Yo mismo coordiné grupos grandes en el ámbito hospitalario y en talleres de terapia grupal.


Por otra parte, he tratado de aprender lo más que pude sobre otros métodos de psicoterapia y he participado en talleres dirigidos por William Schutz (grupos de encuentro), Alexander Lowen (bioenergetica) y Gerda Boyensen (psicología biodinámica).


Mientras asistía a seminarios en la Clínica Tavistock, conocí a John Bowlby (1907 - 1990). Posteriormente hice supervisión semanal con él por un período de diez años. John Bowlby, psiquiatra y psicoanalista británico, desarrolló la teoría del apego. En pocas palabras, la teoría del apego es un paradigma emergente dentro del psicoanálisis, que subraya el papel fundamental que las relaciones estrechas y duraderas (en especial entre padres e hijos) tienen en el desarrollo de la personalidad y la vida emocional.

 

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